Someone is trying to poison me!
Toc toc. Suena la puerta.
Abro y un pequeño niño está ahí, no más de siete años.
—“Buenos días señora (‘señora’? acaso crees que tengo edad como para ser tu madre, me ves vieja y con arrugas, con un mandil sucio de comida y tubos en la cabeza, chamaco ciego!), ¿no desea comprar donas? Tenemos de azúcar, rellenas y de chocolate.
Hmm, donas? Pero si las donas son grasas que no quiero meter a mi organismo en este preciso momento. Aunque son deliciosas, y podría comer sólo una. Pero entonces la tentación vencida me haría querer desear más, tendría que comer más, con un rico y calentito café. Y entonces me pondría toda gorda por comer porquerías. ¿Y si les puso veneno? O sea, lo que quiero decir es que, ¿qué hace un niño viniendo a ofrecerme donas a mi casa? Y a parte está sólo, ¿qué no tiene madre? ¿¡O lo estarán explotando para comprar marihuana o alguna otra droga!? No creo que lo estén explotando, tiene buena pinta y unos Niké no los usaría un niño explotado, ni mucho menos lucraría tan limpio, suponiendo que lo explotan, ¿no sería más fácil mandarlo a vender chicles en los semáforos que esforzarse haciendo las donas, que requieren mucho trabajo para alguien que esté sólo interesado en drogas y cerveza? Está bien, no lo explotan, eso es seguro. Pero nunca he visto a este mocoso por estos rumbos, ¿y si están envenenadas…? Tal vez alguien que me conoce y me tiene mucha envidia a contratado a este niño para que venga hasta mi casa con cara toda inocente a venderme donas, porque sabe que me gustan mucho, en especial las de chocolate. Ese alguien debe de querer quitarme de su camino, porque soy demasiado buena y conmigo en medio no puede alcanzar su objetivo. Tal vez por fin un chico finlandés quiere conmigo y su celosa ex novia está tratando de matarme para que él regrese con ella a su chalet de Finlandia, que por supuesto pasaría a ser mío cuando me case con él. O tal vez sea alguien de mi pasado que me odia por haber sacado mejores calificaciones en la prepa; tal vez sea alguien a quien le quité el novio en la secundaria. Nunca se sabe. Tengo taaaaantas enemigas…
¡Un momento! ¿Y donde están las donas que me estás ofreciendo niño? Yo no las veo… mejor no tomo ningún riesgo. Al rato voy a la tienda y compro unas.
—No, gracias hijo, pero ahorita no.
Abro y un pequeño niño está ahí, no más de siete años.
—“Buenos días señora (‘señora’? acaso crees que tengo edad como para ser tu madre, me ves vieja y con arrugas, con un mandil sucio de comida y tubos en la cabeza, chamaco ciego!), ¿no desea comprar donas? Tenemos de azúcar, rellenas y de chocolate.
Hmm, donas? Pero si las donas son grasas que no quiero meter a mi organismo en este preciso momento. Aunque son deliciosas, y podría comer sólo una. Pero entonces la tentación vencida me haría querer desear más, tendría que comer más, con un rico y calentito café. Y entonces me pondría toda gorda por comer porquerías. ¿Y si les puso veneno? O sea, lo que quiero decir es que, ¿qué hace un niño viniendo a ofrecerme donas a mi casa? Y a parte está sólo, ¿qué no tiene madre? ¿¡O lo estarán explotando para comprar marihuana o alguna otra droga!? No creo que lo estén explotando, tiene buena pinta y unos Niké no los usaría un niño explotado, ni mucho menos lucraría tan limpio, suponiendo que lo explotan, ¿no sería más fácil mandarlo a vender chicles en los semáforos que esforzarse haciendo las donas, que requieren mucho trabajo para alguien que esté sólo interesado en drogas y cerveza? Está bien, no lo explotan, eso es seguro. Pero nunca he visto a este mocoso por estos rumbos, ¿y si están envenenadas…? Tal vez alguien que me conoce y me tiene mucha envidia a contratado a este niño para que venga hasta mi casa con cara toda inocente a venderme donas, porque sabe que me gustan mucho, en especial las de chocolate. Ese alguien debe de querer quitarme de su camino, porque soy demasiado buena y conmigo en medio no puede alcanzar su objetivo. Tal vez por fin un chico finlandés quiere conmigo y su celosa ex novia está tratando de matarme para que él regrese con ella a su chalet de Finlandia, que por supuesto pasaría a ser mío cuando me case con él. O tal vez sea alguien de mi pasado que me odia por haber sacado mejores calificaciones en la prepa; tal vez sea alguien a quien le quité el novio en la secundaria. Nunca se sabe. Tengo taaaaantas enemigas…
¡Un momento! ¿Y donde están las donas que me estás ofreciendo niño? Yo no las veo… mejor no tomo ningún riesgo. Al rato voy a la tienda y compro unas.
—No, gracias hijo, pero ahorita no.








4 Comments:
sólo faltaba el príncipe no?
XD
NTC!
curioso... a muchos nos pasan taaaantas cosas por la cabeza en tan poco tiempo!!!
saludos
ciao
hay algo en mi blog, espero gustes en contestar, con toda la sinceridad posible, también puedes abstenerte...
saludos para ti y tu niña!
tenia tiempo sin pasar a visitarte, es increíble como pueden pasarnos tantas cosas por la cabeza en tan poco tiempo, me diverti mucho con tu entrada, y si!!! ya se que se siente cuando ya te dicen señora y te quedas o.o pero si aun estoy muy joven, con el solo hecho de decirte señora se te quitan las ganas de comprarles algo jajaja.
un saludote y un abrazo para ti y para tu peque
el príncipe.... hummm
Publicar un comentario en la entrada